Procedimiento correcto para hacer vacío
Dos formas de hacer vacío: la tradicional y la que te ahorra tiempo
Hoy vamos a hacer algo interesante: un comparativo entre dos procedimientos para realizar vacío. El primero es el método tradicional, usando manómetros, bomba de vacío y vacuómetro. El segundo prescinde del manómetro y conecta la bomba directamente con una manguera de mayor diámetro. Vamos a aplicar lo que revisamos en temas anteriores sobre el uso de la bomba de vacío, manómetros y vacuómetro.
Método tradicional: manómetros, bomba y vacuómetro
Para el primer procedimiento tenemos todo conectado de la forma habitual: manómetro, mangueras de servicio, bomba de vacío y vacuómetro. Al encender la bomba y abrir la llave, la escala de vacío del manómetro inmediatamente se acerca a las 30 pulgadas de mercurio. Pero el vacuómetro todavía no da lecturas. Esto es porque el vacuómetro es un equipo de mayor precisión que empieza a marcar medidas de vacío por debajo de los 10,000 micrones.
Muchos técnicos se guían por el sonido de la bomba. Dicen que cuando está trabajando bien tiene un sonido distinto a cuando realmente está haciendo vacío. Pero hay que recordar algo fundamental: el vacío no es por tiempo, es por llegar a la lectura que nos pide el fabricante. Para equipos con R-410A, que tienen lubricante poliol éster, la lectura requerida es de 250 micrones.
Después de 2 minutos con 10 segundos, el vacuómetro empezó a marcar 9,000 micrones. Fue bajando a 8,000, luego a 7,500. Con este método tradicional, llegar a los 250 micrones nos tomó aproximadamente 13 a 14 minutos.
Método directo: sin manómetro y con manguera de mayor diámetro
Para el segundo procedimiento dejamos a un lado los manómetros. Usamos una manguera de tres octavos conectada al puerto más grande de la bomba. Esta manguera no tiene válvula obús. Además, con un quita válvulas retiramos el obús del equipo para eliminar cualquier restricción. Solo conectamos el vacuómetro para monitorear la lectura.
La diferencia es notable. A los 45 segundos ya teníamos lecturas en el vacuómetro. Sin el manómetro de por medio, utilizando el diámetro máximo de manguera que ofrece la bomba, las lecturas bajan mucho más rápido. La succión de la bomba llega directamente a las tuberías sin ninguna restricción. Eso se traduce en un vacío más eficiente, en menos tiempo. Con apenas 1 minuto y 38 segundos, el vacío ya estaba bajando aceleradamente.
Por qué funciona mejor el método directo
La razón es sencilla: al eliminar el manómetro y usar una manguera de mayor diámetro, no hay restricciones entre la bomba y el sistema. La succión actúa directamente sobre las tuberías del equipo. Esto administra mejor tu tiempo de instalación.
También influyen las condiciones del lugar donde estás instalando. Dependiendo de la humedad relativa, vas a lograr el vacío más rápido o más lento. Pero en cualquier caso, este método directo reduce significativamente el tiempo para alcanzar los 250 micrones que requiere un equipo con R-410A y lubricante poliol éster.
Cuidado con los equipos inverter y la pérdida de refrigerante
Aprovechando que estamos trabajando con un equipo inverter, hay una recomendación importante. Cuando conectas el manómetro para hacer vacío y después cierras las llaves, te queda atrapada cierta cantidad de refrigerante en las dos mangueras de servicio: la de baja y la de succión. Al terminar, medir presiones y desconectar, es inevitable perder ese refrigerante.
Los equipos inverter tienen muy poco refrigerante. Cada vez que conectas el manómetro para un servicio, pierdes un poco de carga. El equipo puede detectar esa diferencia y marcarte un código de error por falta de refrigerante. Una buena práctica es tratar de no instalar el manómetro cada vez que vayas a revisar la unidad.
Con el método directo, si no necesitas medir presión, simplemente conectas la manguera a la bomba de vacío y logras el vacío mucho más rápido, sin la pérdida innecesaria de refrigerante.