Vacuómetro: uso y mantenimiento
Uso correcto de torques en instalación
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Un instrumento subestimado que te quita dolores de cabeza
Hoy vamos a hablar de uno de los instrumentos más especiales en las buenas prácticas de aire acondicionado: el vacuómetro. Su buen uso te va a quitar muchos dolores de cabeza y te va a ayudar considerablemente. Vale muchísimo más de lo que cuesta. Lamentablemente, hoy en día sigue siendo un instrumento subestimado para muchos técnicos.
El vacuómetro, sin ninguna excusa, debe estar presente en el proceso de vacío. Vamos a revisar cómo funciona, para qué sirve, cómo ajustarlo para una óptima medición y su mantenimiento.
El problema: vacíos mal hechos y clientes insatisfechos
Hasta hoy en día, muchos de los vacíos realizados en aire acondicionado, incluso los que se hacen con bomba de vacío, presentan varios problemas. El principal es que el cliente se queja de que el equipo no le enfría adecuadamente. Solicita apoyo técnico, el técnico acude, y el diagnóstico es: "todo está bien, el equipo tiene su carga de refrigerante, no hay fugas, el equipo está limpio". Sin embargo, sin saberlo, aun cuando se utilizó la bomba de vacío, es posible que exista humedad en el sistema. Más aún cuando se hizo un barrido de refrigerante, o peor, cuando no se utilizó la bomba.
Entonces el técnico dice: "el equipo no sirve, tiene algún defecto de fábrica, le falta gas". Y le echa la culpa a la marca. Pero como ya revisamos en el tema de la bomba de vacío, sin un buen vacío nos van a quedar en el sistema gases no condensables y humedad. Todo un dolor de cabeza para el equipo, para el cliente y para el mismo técnico.
En muchos casos, con el uso correcto de la bomba en buenas condiciones, quizás no haya problema y el equipo funcione bien. Pero la verdad es que puede resultar un volado al aire. Cuando a un equipo nuevo no se le hace vacío, enciende y enfría, pero la pregunta es: por cuánto tiempo. Cuando se presenta una falla futura en estos casos, el cliente no la relaciona con una mala práctica del técnico, sino con la marca.
La solución: usar un vacuómetro junto con la bomba
Entonces, qué debemos hacer. Muy simple: utilizar un vacuómetro junto con la bomba de vacío para obtener lecturas reales de presión de vacío. Mediciones que nos piden los fabricantes de acuerdo a las necesidades de los refrigerantes y los lubricantes. Estos lubricantes son distintos: por ejemplo, el R-410A tiene lubricante poliol éster, diferente al R-22 que tiene lubricante alquil benceno.
Qué es un vacuómetro
En términos generales, un vacuómetro es un instrumento que permite medir la presión cuando esta resulta menor a la presión atmosférica, es decir, presión negativa. Por eso se dice que los vacuómetros miden el vacío.
Más concretamente, lo que hace este medidor es detectar cuando cae la presión en un determinado entorno. Para nuestro caso, el entorno es la presión de vacío que provoca la bomba. El vacuómetro es el único instrumento que sí puede medir la presión de vacío de la bomba. Recordemos que esta presión de vacío lo que hace es hervir el agua y la humedad contenida en las tuberías de los equipos de aire acondicionado, y es la única forma de extraerla para asegurar su buen funcionamiento.
Por qué la escala del manómetro no es suficiente
Muchos técnicos se cuestionan: "pero el 9 en la escala de vacío del manómetro de baja presión, no es suficiente para medir el trabajo de la bomba de vacío?". No. Cuando estás haciendo vacío, la escala del manómetro baja y se queda muy pegada a las 30 pulgadas de mercurio. Esa escala no nos sirve para medir un vacío preciso.
La medición de vacío en pulgadas de mercurio tiene un rango exacto de 29.92 pulgadas de mercurio, que resulta muy inapreciable para una lectura tan específica como la que requerimos. La escala en micrones de mercurio es la más adecuada, y dado que es una escala con un rango muy amplio que va de 0 a 760,000 micrones, lo más apropiado es usar un instrumento que haga esta medición precisa: un vacuómetro, que puede ser digital o análogo. Regularmente los digitales son los que más utilizamos.
Para que quede más claro: los niveles de vacío a los que debemos llegar en un equipo de aire acondicionado son por debajo de los 1,000 micrones. Estos 1,000 micrones equivalen a 3,937 cienmilésimas en la escala de pulgada de mercurio de un manómetro convencional. Imposible de leerse.
En resumen, cuando estás realizando un vacío, la escala de vacío de los manómetros te indica que lo estás haciendo, pero no es precisa para lo que requerimos. Si tienes una muy pequeña fuga de refrigerante, el manómetro no la va a detectar, pero un vacuómetro sí. Esto te ayudará a corregir fugas que regularmente aparecen en una nueva instalación, principalmente por fallas en los torques aplicados, ya sean excesivos o insuficientes.
Lecturas de vacío según el tipo de refrigerante
En aire acondicionado y refrigeración, los refrigerantes van acompañados de un aceite que les sirve de lubricante. Algunas de sus funciones son minimizar el desgaste y reducir la fricción. Hoy en día en México se manejan equipos de aire acondicionado con R-410A, el cual tiene nulo efecto en la capa de ozono. Este refrigerante, en comparación con el R-22, es muy higroscópico: se vuelve húmedo muy rápidamente. Por eso no podemos darnos el lujo de realizar un mal vacío, y mucho menos no utilizar el vacuómetro. Un vacío sin vacuómetro es sinónimo de hacer un vacío casi a ciegas.
Los niveles mínimos de vacío según el tipo de lubricante son:
- Para refrigerantes con alquil benceno: 500 micrones mínimo. - Para refrigerantes con poliol éster: 250 micrones mínimo.
Cómo se instala el vacuómetro
El vacuómetro se conecta en serie. En este caso, vamos a conectarlo utilizando el manómetro y la manguera de succión. Recordemos que en los minisplit solo tenemos un puerto: el puerto de succión de baja.
En este puerto utilizamos un conector tipo T y nos apoyamos con una llave de paso para hacer los cierres de protección del vacuómetro, para que no se llene de aceite y se pueda estropear.
La conexión se puede hacer de dos formas. La primera es conectar el vacuómetro en el lado de succión, llegando directamente al equipo. La segunda es conectarlo en la válvula de servicio. Se conecta la manguera de baja presión al único puerto de succión del minisplit, directamente. En la manguera amarilla se conecta el conector tipo T, la manguera de servicio y el vacuómetro con su respectiva llave.
Con la manguera de servicio conectada al cuadro central del manómetro y la manguera de succión del equipo, empezamos con el vacío. Una vez que terminamos y necesitamos medir presiones o abrir la válvula, cerramos la llave de paso para que el vacuómetro no se llene de aceite. Hay que tener mucho cuidado de que este equipo no se llene de aceite durante los servicios.
Mantenimiento del vacuómetro
Para que el vacuómetro haga una medición correcta y confiable, debe estar en buenas condiciones. Esto hay que realizarlo periódicamente. Principalmente hay que revisar sus empaques: no hay que hacer ajustes excesivos, como con las mangueras, que nos puedan dañar los empaques. Si se dañan, se pueden retirar y cambiar.
En caso de que se exponga a refrigerante o lubricante, hay que realizar un lavado. Se recomienda usar alcohol isopropílico para limpiar los residuos y no dañarlo con otros agentes agresivos.
Cierre
Te recomiendo realizar prácticas en tu taller para que te familiarices con el vacuómetro y domines su uso. Es una gran inversión. Las buenas prácticas deben aplicarse en todo momento.