Carga de refrigerante: procedimiento correcto
Por qué la carga correcta de refrigerante es fundamental
Para que un equipo de aire acondicionado entregue su capacidad máxima y funcione correctamente, necesitas tener la carga exacta de refrigerante a la que fue diseñado en fábrica. Cualquier variación, ya sea de más o de menos, afecta directamente su desempeño. Eso se manifiesta en la eficiencia, tanto en capacidad como en consumo. Es decir, el equipo puede entregar una capacidad menor a la esperada y consumir más energía. Eso impacta directamente al confort esperado y a la economía de los usuarios.
Cuando calculas la capacidad de enfriamiento para un área determinada, tomas en cuenta los valores de carga térmica pico que se tienen en particular para esa área. Durante toda su vida útil, un aire acondicionado siempre debería mantener la misma carga de refrigerante para entregar la capacidad necesaria cuando así se requiera. Eso sería lo ideal. Sin embargo, hoy en día los minisplit se ven expuestos a fallas derivadas de malas instalaciones en las que se dejan fugas de refrigerante.
Métodos tradicionales de carga: malas prácticas
Tradicionalmente, las fugas de refrigerante han sido solucionadas con técnicas poco adecuadas que se consideran malas prácticas. Una de ellas es la carga de refrigerante por amperaje. Para esta técnica toman como referencia el consumo en amperes de la placa de datos del equipo, empiezan a cargar apoyados con un amperímetro en la línea de fase, y terminan la carga cuando llegan al amperaje deseado. Por último corroboran en la rejilla de inyección que el aire inyectado esté frío.
Otra técnica vieja es la carga por presión a través de un manómetro. Toman como referencia las presiones estándar de baja o de alta de un refrigerante, comienzan a cargar y al llegar a la presión esperada concluyen el proceso.
El método correcto: carga por peso con báscula
Afortunadamente, hoy en día existen técnicas seguras y confiables para realizar la carga de refrigerante. Una de estas técnicas de buenas prácticas es la carga por peso con báscula. Cada equipo de aire acondicionado, de acuerdo a su capacidad, tiene una carga determinada de refrigerante que depende de las dimensiones y la longitud de las tuberías, incluyendo los serpentines del evaporador y condensador, el tipo de compresor y el tipo de dispositivo de expansión.
Un ejemplo: un equipo convencional con R-410A modo solo frío de una tonelada tiene una carga ligeramente menor que la de un equipo de la misma capacidad pero de diferente modelo con modo frío-calor. Esto se debe a que el equipo frío-calor tiene mayor tubería e incluye, entre otros componentes, una válvula de cuatro vías. Ambos equipos brindan la misma capacidad y eficiencia, pero con diferentes cargas de gas refrigerante.
Procedimiento paso a paso
Primero, revisa la carga de refrigerante en la placa de datos del equipo. En este caso trabajamos con un minisplit. Retira el núcleo de la válvula de servicio para realizar el vacío. De ser posible, y de acuerdo a la longitud de las tuberías, se recomienda hacer uso de nitrógeno previamente para ayudar a deshidratar las tuberías durante 15 minutos, y después vaciar el sistema del nitrógeno.
Conecta la bomba con manguera especial de evacuación y realiza vacío a 250 micrones. Aprovechando este vacío, conecta el cilindro de refrigerante medido mediante una báscula y carga según la placa de datos del equipo. Realiza purgas a las mangueras para mejorar la carga. También te puedes apoyar con un expansor a la salida del cilindro, que reduce el flujo del refrigerante líquido a un nivel por debajo de la capacidad del compresor, asegurando una carga segura y rápida sin dañar al compresor.
Abre la llave del tanque, purga las mangueras, resta la carga de refrigerante del cilindro menos la carga de refrigerante del equipo a cargar, y empieza a trasladar refrigerante hasta llegar al nivel deseado. Abre las llaves de válvula de líquido expandido y baja presión. Por último, realiza la purga al removedor de núcleos o quita válvulas.
Consecuencias de una carga incorrecta
Tener una carga parcial, incompleta o sobrecargar el equipo tiene consecuencias muy distintas. Cuando te falta un 10% de refrigerante, la capacidad del equipo puede disminuir aproximadamente un 10%. En un equipo de 12,000 BTU, eso equivale a 10,800 BTU. Su consumo en watts también disminuye un poco.
Pero la situación es mucho más drástica cuando te excedes de refrigerante. Si sobrecargas un 10%, la capacidad puede caer hasta un 30%. El equipo solo te entregará 8,400 BTU, menos de tres cuartas partes de su capacidad original, y el consumo en watts aumentará por encima del consumo nominal. Con la tecnología inverter, estos problemas son similares, pero cuando se presentan errores por carga, la tarjeta envía códigos de fallo y el equipo se protege hasta que se solucione y tenga la carga correcta.
Está comprobado que más del 85% de las fallas por carga son consecuencia de una mala instalación, principalmente por no utilizar herramientas y procedimientos de buenas prácticas.